Un tema conocido pero ignorado, que gana un lugar en las decisiones de las organizaciones.
Prof. Bernardo López González,
Universidad para la Cooperación Internacional
Para muchas empresas el tema del desarrollo sostenible es visto como sinónimo de esfuerzos para la protección o preservación del medio ambiente, hablando estrictamente de aspectos ecológicos o bien de reciclaje de las mermas que se generan en su actividad comercial. Es en parte medio ambiente y trata además otros asuntos clave.
Como tema no es nuevo, pero ha sido el pasajero que viaja junto a nosotros y no lo determinamos hasta que nos maja un pie ¡
Los involucrados comprenden su utilidad finalmente y someramente cuando desean establecer relaciones comerciales con otras empresas o al revisar los términos de referencia de la contratación en la que desean participar, en donde encuentran que para poder participar en la venta, tienen que cumplir con una serie de requisitos tanto en su producto como en su forma de organización.
Usualmente las empresas que aplican estas restricciones, son convencidas del valor que traslada a la empresa el hecho de poseer una estrategia de desarrollo sostenible o de responsabilidad social empresarial. Esto se logra en parte desde la reputación, vista en este caso como la característica deseable que los posibles clientes buscan en la oferta de bienes y servicios que piensan adquirir.
Por ejemplo, hay empresas que piden a sus proveedores la garantía de que no se contratan menores de edad, que están en orden con impuestos, manejan sus desechos de forma responsable, contratan en equidad, remuneran adecuadamente a su personal, tienen códigos de ética, no experimentan con animales, no usan publicidad engañosa, entre otras diferentes y necesarias posibilidades.
Así las cosas, es usual encontrar hoy en día a los gestores de mandos medios, enfrentando complicaciones que antes ni siquiera tenían en su mente. La reacción natural es pensar que son barreras de entrada sin sentido, sin embargo, en la búsqueda de riqueza, ninguna organización debería descartar un cliente de forma arbitraria y el paso lógico es valorar a profundidad qué es lo que realmente quiere la empresa a la que buscan venderle.
Lo anterior es una descripción sencilla del nuevo paradigma económico en acción, que provoca nuevas necesidades en los diferentes actores del sistema económico. Por ello es lógico pensar que en el continuo evolutivo de las organizaciones, el cambio más importante que se vive, es en la incorporación de nuevas normas, reglamentos, oportunidades de mercado, fórmulas de negocios u otras posibilidades relacionadas con el desarrollo sostenible.
Esto demanda entonces nuevas capacidades y recursos especializados preparados para idear, planificar, ejecutar, dar seguimiento y controlar todos los aspectos de una organización que pretende ofrecer o adquirir bienes y servicios bajo este nuevo paradigma económico.
De esta suerte no se extraen giros o actividades económicas exclusivas, sino que se observa la participación de los microempresarios y las grandes corporaciones, que definen según sus posibilidades, departamentos con encargados de asegurar la presencia elementos de desarrollo sostenible en todas sus actividades de organización, producción, comunicación y ventas.
El manejo del tema demanda entonces a un profesional claro de la forma en que realmente la empresa u organización cumple con la nueva forma de generar riqueza y hacer negocios. Debe ser dotado de competencias que le permitan comprender, que esto no se trata de una moda y que debe conducirse desde la estrategia de la organización, para obtener resultados que provean buena reputación, que no les coloquen como – oportunistas que realizan acciones aisladas para dar a entender lo que no son- a un público que cada vez está más informado y no se deja engañar.
Este profesional, debe ser visionario y ávido en conducir por medio de la tecnología, la consecución de los objetivos previamente definidos por los estrategas del negocio, entendido que existen mejores formas de hacer negocios y que el desarrollo sostenible se debe considerar siempre al disponer de recursos, trabajar con personas, ofrecer productos y servicios y en general administrar un negocio u organización.
Muchas de las empresas que carecen de visión o que están desactualizadas terminan corriendo a contratar consultores, auditores o asesores, lo cual es una muy buena posibilidad pero es oneroso y traslada a otros la responsabilidad, que debe ser vista como parte de la razón de ser de todo negocio actual y una actividad ordinaria de los gestores de la empresa.
Es claro que el perfil de este profesional está llamado a formar parte de la realidad sea pública o privada de un país y según sea la política nacional podrá enfrentar retos más o menos complejos.
¿En qué empresa trabajamos entonces? ¿Es una empresa clara del desarrollo sostenible?
Es una que sabe lo que hace y está convencida que debe hacerlo, es una que pone a otros a hacer lo que le corresponde, es una que no sabe en lo que está,
¿Este rol está limitado para los estrategas del negocio? ¿Tiene su país un respaldo a las acciones que quieras emprender desde tu contexto de trabajo y vida?
Espero que el tema sea de su interés.