El aprendizaje significativo, concepto acuñado por D. Ausubel (1961), trata de tomar nuevos conceptos y relacionarlos con nuestra estructura cognitiva, o sea, aquellos conocimientos que son parte de nuestra experiencia o simplemente son parte de nuestro bagaje de conocimientos previos de acuerdo con nuestra formación académica. Las ventajas que se obtienen con el aprendizaje significativo están relacionadas con una mejor comprensión de los nuevos conocimientos al relacionarlos de forma consciente y deliberada con los preexistentes o con experiencia vividas, de manera que los primeros se “anclan” con los segundos y luego son aplicados de forma integral, obteniendo lo mejor de ambos conocimientos, en las nuevas experiencias. Esta forma de aprender no está relacionada con la memoria, pero sí con la construcción de nuevas formas de resolver determinadas situaciones. Por supuesto deben darse dos condiciones fundamentales para obtener los beneficios del aprendizaje significativo, una de ellas es la verdadera disposición de aprender, no de forma mecánica ni arbitraria, no memorística ni al pie de la letra, sino sustancial; el interesado logra el objetivo de aprendizaje relacionando los nuevos conocimientos con los preexistentes, integrándolos con su estructura cognitiva, haciéndolos propios; la otra razón que genera motivación para lograrlo es que depende de la naturaleza de la información y de la estructura de conocimientos del interesado, es decir, los nuevos conocimientos deben ser pertinentes a la estructura cognitiva del estudiante (Ausubel, 1983).

Mientras se aprenden nuevos conceptos, técnicas y herramientas en la administración de proyectos es posible obtener provecho del aprendizaje significativo al tratar de comprender la nueva información relacionándola con la que se posee, tratando de justificarse a sí mismo la importancia, la utilidad, la practicidad y los beneficios de su aplicación, así como los recursos necesarios para su aplicación y cómo se podría extender a otras áreas de conocimiento y compartir con los pares en la organización donde trabajamos. Es cuestión de ir más allá de memorizar un concepto, se trata de interiorizarlo, de hacerlo propio, de buscar la forma de aplicarlo en nuestro quehacer. Podemos preguntarnos ¿cómo habría resuelto determinada situación con los nuevos conocimientos que estoy obteniendo en este momento?, ¿qué beneficios habría obtenido?, ¿cómo podría enfrentar una situación similar aplicando los nuevos conceptos, técnicas y herramientas? Se parece a las preguntas que nos hacemos cuando revisamos lecciones aprendidas, lo cual nos obliga a analizar la nueva información integrándola o relacionándola con nuestras experiencias. Esto es lo valioso de este método de aprendizaje, el cual se convierte en una aplicación práctica de lo aprendido, en una revolución de nuestra manera de pensar, de nuestra estructura de conocimientos con la que afrontamos las diversas situaciones.

La administración de proyectos

La administración de proyectos es un conjunto de nuevos conocimientos que complementan los existentes en nuestra estructura de conocimiento, nos brinda nuevos conceptos, técnicas y herramientas, así como nuevas perspectivas para evaluar y resolver las diferentes situaciones que se presentan en los proyectos, durante cada etapa del ciclo de vida de los mismos. Cuando aprendemos nuevos conocimientos debemos buscar la forma de relacionarlos con nuestro quehacer, de esa manera le encontramos el sentido al aprendizaje, no solo por el aprendizaje mismo, sino como nuevas maneras que, incorporadas a nuestro conocimiento actual, nos permiten realizar un mejor planeamiento, una mejor ejecución, control y cierre de los proyectos. Esta manera de aprender puede motivar al más incrédulo, cuando se da cuenta de los beneficios.

Con el aprendizaje significativo, los nuevos conocimientos van a permanecer más tiempo en nuestra mente, van a ser parte integral de nuestra estructura de conocimientos, se actualiza y refuerza continuamente al ser reutilizada e integrada con otros nuevos conocimientos, se vuelve un activo personal con significancia (Ausubel, 1983). Si solo leemos un texto en busca de memorizar, o solo respondemos un cuestionario de forma limitada, o si resolvemos un ejercicio sin ir más allá de brindar una mera respuesta, aunque sea acertada, no estamos logrando el objetivo de aprendizaje, no estamos interiorizando, no estamos dando valor a los nuevos conocimientos, no los estamos relacionando o justificando su importancia con respecto a nuestra necesidad de aprender, solo estamos cumpliendo con un requisito académico, pero realmente no estamos aprendiendo. Entonces ¿de qué sirve tomar conocimientos cortoplacistas? ¿Qué ganamos? Ciertamente no tenemos memoria para todo, pero sí podemos hacer que esos nuevos conocimientos formen parte de nuestra estructura cognitiva, lo cual nos facilita su recuperación para resolver situaciones o problemas. Sabremos para qué sirve determinado concepto, cómo se aplica una técnica, cuál herramienta usar, aunque tengamos que recurrir a un documento que nos ayude a recordar el detalle, al menos sabremos qué es lo que tenemos que hacer, cuál es la utilidad y dónde buscar. No es necesario memorizar, solo interiorizar, relacionar y valorar su uso, apoyándonos en las fuentes respectivas. Claro está, mientras más pongamos en práctica los nuevos conocimientos, mejor aprenderemos a usarlos, y, mientras más los enseñemos a otros, mejor los valoramos y más los retendremos, entonces los hacemos propios, le ponemos nuestra “propia marca”. Así que invito a los estudiantes, de cualquier edad o grado académico, a analizar este tema de la manera en que mejor obtenga provecho, ya que solo beneficios puede brindar, siempre y cuando su interés sea aprender para aplicar, no aprender por aprender y luego olvidar.

Lograr el aprendizaje significativo

Para lograr el aprendizaje significativo mientras se aprenden las buenas prácticas de administración de proyectos, es necesario poner en práctica los nuevos conocimientos en casos reales de nuestra práctica laboral; enfrentar en grupos de estudio diversos casos o situaciones, fomentar la discusión y compartir conocimiento o experiencias propias haciendo uso de los nuevos conocimientos integrados con los preexistentes; estudiar documentos teóricos buscando relacionar los nuevos conceptos con la práctica laboral; justificar objetivos de estudio resaltando la importancia de los nuevos conocimientos con respecto a su uso para resolver determinadas situaciones de su propia realidad o ajenas como una aporte a otros; analizando y comparando distintos puntos de vista de un concepto; y otros. De seguro, el lector encontrará otras formas de lograr el aprendizaje significativo. Aunque el planteamiento de un problema o pregunta sea sencillo, las posibles respuestas pueden ser inteligentes, analíticas, razonadas, llenas de valor, de significancia, de enseñanza, de demostrar que se ha aprendido por largo tiempo.

Adjunto un video sobre el tema, en el que se observa como el aprendiz pone interés en aprender y, con algunas guías del maestro, practica por su propia cuenta, prueba por sí mismo una y otra vez con perseverancia, hasta lograr su objetivo y aprender realmente el oficio poniendo su propia “magia” en sus resultados. Podríamos decir que, con nuestra disposición, interés y empeño en aprender significativamente, cada uno de nosotros puede poner su “propia marca” en lo que hace:

https://youtu.be/UeaWzvNZGic

Bibliografía

Ausubel (1983). Teoría del aprendizaje significativo.

Ausubel-Novak-Hanesian (1983). Psicología educativa: un punto de vista cognitivo. 2° Ed. Trillas, México.


Escuela Global de Dirección de Proyectos

 Alvaro Mata Leitón 

Profesor, Maestría en Administración de Proyectos
Universidad para la Cooperación Internacional