En la actualidad costarricense existe una marcada tendencia hacia la modalidad laboral llamada teletrabajo. Este esquema es cada vez más aceptado por parte de los empresarios y colaboradores.

Existen muchas modalidades de trabajo remoto o de realizar labores funcionales y hasta operativas de una organización sin estar físicamente dentro del edificio de la compañía.

Es preciso comenzar definiendo el teletrabajo como una forma flexible de organización del trabajo que consiste en el desempeño de la actividad profesional sin la presencia física del trabajador en la empresa durante una parte importante de su horario laboral. Esto engloba una amplia gama de actividades y puede realizarse a tiempo completo o parcial.

Esta actividad implica el uso frecuente de métodos de procesamiento electrónico de información y el uso permanente de algún medio de telecomunicación para el contacto entre el teletrabajador y la empresa.

El teletrabajo es beneficioso para la empresa y también para el teletrabajador. A continuación se citan algunas de las ventajas:

  • Reducción de los desplazamientos al y desde el trabajo, lo que conlleva un ahorro de tiempo y dinero y una reducción de fatiga.
  • Mayor flexibilidad del horario laboral, que permite al teletrabajador organizar sus horas de trabajo y adaptarlas a sus necesidades personales.
  • Mayor autonomía, para aquellas personas con un carácter independiente y que les gusta asumir responsabilidades.
  • Una mayor libertad en temas personales menores como el vestuario y las relaciones con compañeros de trabajo.

El teletrabajo desde el domicilio es el que tiene mayor potencial de crecimiento. Generalmente, este tipo de teletrabajo implica el uso de telecomunicaciones e informática, por tanto, es de suponer que gran parte de los teletrabajadores que vamos a tener en los próximos años van a ser de áreas relacionadas con la información.

Los ejemplos típicos son profesionales y directivos que trabajan uno o dos días a la semana en el domicilio, ya sea por la política de la empresa de reducir los tiempos de desplazamiento o por su propio deseo. Por ejemplo, las tareas rutinarias como el procesamiento de datos se puede hacer a distancia.

No obstante, es preciso acotar algunas desventajas.

El teletrabajo puede causar aislamiento.  Este es el problema más importante al que tienen que hacer frente estos trabajadores.

Es por ello que, antes de adoptar este esquema de trabajo,  debemos estudiar el lugar preciso de la casa en el que vamos a trabajar, para verificar que no esté totalmente aislado.

Otra desventaja es que teletrabajar exige autodisciplina; seguir una disciplina que no es fácil cuando se está sólo en casa. Para empezar se recomienda tener la oficina en casa en un lugar específico y fijo. Sin embargo, mientras se gana en tiempo para atender la vida personal, se pierde en desconexión. Es difícil hacer un punto y aparte a lo largo del día y se corre el riesgo, al final, de trabajar más horas. Para aquel que no pasa por la oficina, no termina integrándose en un equipo y tiene muchas posibilidades de estancarse, de no tener oportunidades de promoción.

 

Telecentros

También existen los centros de teletrabajo o telecentros. Un centro de teletrabajo es una oficina de recursos compartidos que dispone de las instalaciones de telecomunicaciones y de los equipos informáticos necesarios para desarrollar actividades de teletrabajo. Generalmente es más asequible que la modalidad anterior para la mayoría de los usuarios.

El centro opera como una oficina de oferta de servicios y alquiler temporal para los usuarios.

Los centros de teletrabajo suelen tener las siguientes características comunes:

  • Reducen los tiempos de desplazamiento, lo que supone un ahorro de tiempo y dinero y una mejora de la calidad del aire e influye positivamente en la salud de los usuarios en su vida familiar.
  • Facilitan el traslado de puestos de trabajo a áreas rurales donde los precios de las viviendas son más asequibles y los accesos más fáciles.
  • Significan una mejora de la formación informática de los trabajadores locales.
  • Proporcionan una solución para aquellos teletrabajadores que temen el aislamiento social producido por el trabajo en el domicilio.
  • Proveen un mejor aprovechamiento de los centros y de los lugares de trabajo, pues pueden ser utilizados las 24 horas del día repartidos en tres turnos de usuarios.
  • Facilitan el acceso al trabajo. Suelen estar situados en la zona donde viven los usuarios.

Por otro lado, los gastos son recuperados con los beneficios obtenidos por la empresa a través del programa, en menos de dos años.  Por lo que respecta a los costos de funcionamiento, estos lógicamente son muy variables.

El desarrollo de este tipo de centros se justifica para empresas privadas, cuyos trabajadores inviertan un tiempo diario de desplazamiento superior a una hora. Para instituciones de carácter público, la financiación de este tipo de centros se explica fundamentalmente por temas de formación, educación y creación de empleo.

Los trabajadores itinerantes o móviles; este tipo de teletrabajadores que utilizan redes telefónicas o de datos está en aumento en la medida en que los adelantos tecnológicos estén disponibles a precios más asequibles.

El teletrabajo hace posible que personas que previamente estaban ligadas a lugares fijos de trabajo se conviertan, gracias a los medios tecnológicos e informáticos en teletrabajadores “itinerantes”, sin domicilio fijo, sin perder el contacto permanente con su empresa y su familia.

Este tipo de usuarios, están equipados con teléfonos móviles y computadoras portátiles.

Es poco probable que los factores que han motivado el desarrollo del teletrabajo desaparezcan: los problemas de tráfico aumentarán, el respeto al medio ambiente constituirá una mayor exigencia, las empresas necesitarán incrementar su flexibilidad y competitividad, tendrán que reorganizarse y contratar a personal más calificado, mejorar el servicio al cliente y reducir los costos fijos.

Parece probable que el teletrabajo siga creciendo en el futuro. Las predicciones sobre el número de trabajadores varían en gran medida dependiendo de cómo se defina el teletrabajo.

Sin embargo no se va a producir una revolución del teletrabajo. Lo que parece más probable es un cambio paulatino de las formas de organización laboral como consecuencia de la revolución informática.

Para que el cambio se aborde con éxito, hay que saber y admitir que trabajar desde la casa implica una serie de dificultades y cuestiones que, aunque aparentemente son pequeñas, pueden complicar el teletrabajo.

Elementos para tener en cuenta sobre el teletrabajo:

  • ¿Dónde se va a situar la oficina?
  • ¿Está la oficina fuera de los límites establecidos en el domicilio?
  • ¿Está el equipo de la empresa disponible para la familia? En caso negativo;
  • ¿Cómo se va a detectar si algún miembro de la familia lo utiliza?
  • ¿Está el teletrabajador disponible para algún quehacer doméstico?
  • ¿Puede esperar ayuda de su familia?
  • ¿Cómo se van a tratar las llamadas de trabajo y las visitas?

Se podría resumir esto con la siguiente frase “¿Vacío legal o desregulación de hecho?”.

El desafío que nos queda.

Resumiendo entonces, tener la opción de manejar nuestro propio horario es una gran ventaja, especialmente para aquellas personas que de otro modo tendrían que desplazarse a un lugar lejos de su domicilio o para aquellos que cuentan con personas a su cargo y que de este modo pueden combinar el trabajo y las obligaciones familiares.

No debemos olvidar que para el teletrabajo hay que contar con un fuerte grado de compromiso y responsabilidad y que no es apto para esas personas que adoran trabajar en equipo o son muy sociables, ya que su vida laboral, en el aspecto social, no se verá alimentada por el trabajo, fuente de nuevas amistades para muchas personas. Tampoco es apto para claustrofóbicos, ya que estar siempre encerrado entre las mismas cuatro paredes es algo que no todos saben sobrellevar


MSc. Fabio Muñoz Jiménez, PMP.
Profesor, Maestría en Administración de Proyectos
Universidad para la Cooperación Internacional