Los tres factores productivos de una economía son tierra, capital y trabajo. Para fines de este artículo se enfocará en el último factor que es el talento humano.

Las países o sociedades que han crecido económicamente a través de la historia humana, normalmente poseen las materias primas de sus tierras, capital o mejor dicho maquinaria y herramientas para extraer y transformar esas materias en un producto terminado y de una fuerza laboral joven y calificada.

Luego de la revolución industrial y los aportes de Frederick Taylor y Henry Ford, se implantó el enfoque “fordista” en el cual se fomentaba que los profesionales se especializaran. En los tiempos que se viven en los cuales sociedades de conocimiento lo que se estimula es la creación y desarrollo de competencias. En tiempos pasados, los cambios eran lentos y no abruptos en el cual la fuerza laboral podía tomarse cierto tiempo para ir especializándose gradualmente y así inclusive mantener lealtad de trabajo hacia una empresa por diez o más años. Los tiempos actuales en los cuales reina el cambio, la rapidez, volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (famoso VUCA en inglés) lo que se requiere son profesionales competentes que puedan desempeñarse en estos tiempos cambiantes. Incluso, la experiencia que era indispensable en el pasado en algunas o muchas ocasiones ya no sirve para la toma de decisiones ya que los entornos continúan cambiando. La experiencia sirve cuando los elementos del entorno se mantienen similares por lo que se puede tomar una decisión en base a previos sucedes del pasado.

Una empresa o institución de gobierno puede tomar varios meses en ir formando a su capital humano hasta llevarlo a un punto de alta productividad. En el caso de los proyectos, los resultados esperados son casi inmediatos que no da tiempo para que el personal pueda ser formado durante la vida del proyecto. Es imperativo que los Directores de Proyectos puedan tener la capacidad de identificar el talento humano clave para la ejecución del proyecto. No debe ser el mejor talento humano del mercado ya que normalmente son profesionales caros, sino más bien el personal más óptimo para el puesto de trabajo en el proyecto. Este talento óptimo puede ser que no tenga toda la experiencia o conocimiento o inclusive las habilidades pulidas, pero tiene el deseo y la actitud para aprender y desarrollarse. No es fácil poder detectar o identificar el desarrollo de competencias en un currículo vitae, pero a través de lo que escribe, más la entrevista y consultas de sus referencias profesionales, el Director de Proyecto puede olfatear e identificar al candidato idóneo.

El Capital Humano

Volviendo nuevamente a los tres factores productivos, la tierra será muy difícil cambiar en un contexto establecido, el capital se puede mejorar al comprar mejor tecnología o maquinarias, pero el capital humano es crítico para unificar todos los elementos y proveer una alta productividad en la implementación de sus tareas y actividades diarias.

Si el Director del Proyecto posee una orientación mayormente técnica y con poca experiencia gerencial o en el área de recursos humanos, por lo general le costará identificar al personal idóneo. No le costará producir un clima ideal para equipos de alto desempeño y los incidentes o problemas interpersonales serán constantes además de la baja calidad y productividad de sus empleados.

Un profesional puede traer al equipo una serie de habilidades individuales tal como el manejo o desarrollo de un software en un idioma particular. Pero cuando a este técnico desarrollar se le pide que pueda trabajar en equipo con otras personas de otros departamentos entonces se descubre que carece otras habilidades blandas tal como trabajo en equipo, negociación, comunicación entre otros. Al final podía tener ciertas habilidades duras – técnicas en el campo de la informática, pero carecía de las competencias para integrarlo con las necesidades del proyecto.

Un Director de Proyecto tiene dos alternativas en el campo de los recursos humanos. La primera es contratar al capital humano con las competencias formadas lo cual puede ser difícil y caro a la vez, pero altamente eficiente y efectivo desde el inicio. La segunda opción es contratar personal que tenga el potencial de convertirse en el talento que el proyecto requiere a través de un proceso de mejora continua. La primera opción es más segura, pero con riesgos tal como el alto precio de los servicios de estas personas además de la posibilidad que traigan ciertas mañas o malos. La segunda también conlleva riesgos porque la persona está en su proceso de desarrollo y todavía no se sabe si tiene la capacidad o la motivación para alcanzar su máximo potencial.

Al final del día o de un proyecto, un Director de Proyectos se mide por la capacidad de toma de decisiones lo cual incluye la selección y formación de su capital humano. Comenzar con el personal adecuado es iniciar con el pie derecho hacia un proyecto de éxito.

 


Elaborado por Alejandro Paredes,PhD, PMP, SPP, PMD Pro I

Profesor, Maestría en Administración de Proyectos, Destrezas Gerenciales
Universidad para la Cooperación Internacional