La oportunidad o necesidad de emprender en el sitio de las abras.

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La oportunidad o necesidad de emprender en el sitio de las abras.

La oportunidad o necesidad de emprender en el sitio de las abras.

Escrito por: MAP, Boris Cabezas Marín, Coordinador del CEi – UCI. bcabezas@uci.ac.cr

 

El Sitio de las abras

Nuestros abuelos eran emprendedores. La Tiquicia que se describe en Caña Dulce, una patria pequeña, donde todos se conocen, donde intercambian excedentes, fomentan valores y tradiciones, es descrita en las páginas de la obra literaria, El sitio de las abras, de Fabián Dobles.  Allí se cuenta el esfuerzo de quien logró tener una propiedad, y el esfuerzo de quien trabajó para alguien en esa propiedad. Y cómo muchos de ellos pasaron con esfuerzo, mucho tiempo para abrir camino, para lograr su propiedad. ¨Tendré entonces, mi casita, y una milpa, y una milpa y buenos bueyes…¨. Algunos abuelos cruzaron el ancho océano, como los italianos que vinieron huyendo de la Segunda Guerra Mundial y se ubicaron con el sistema de colonización italiana SICA con Vito Sansonetti, en San Vito de Java, hoy Coto Brus. Otros cruzaron la frontera desde Panamá, Nicaragua, o vinieron luego de los procesos bélicos y políticos de otros países; otros nacieron desde adentro, cuando la vida les obligó. Cuando no había caminos los abrieron, trabajaron duro por sus propiedades y se fijaban en los recursos que tenían para emprender, “Con los bueyes que tenemos”, solían decir.

Son los migrantes de paso, los que se quedaron, o los que vinieron de turismo quienes también influyeron en la forma de emprender de muchos en el país.

Emprender es dejar de depender de un sistema de otro para crear un sistema propio, que camine a mi antojo, pero que me dé todo lo bueno que obtenía del sistema ajeno para el que trabajé.

En ocasiones es una opción, pero en la mayoría de ellas, es el único camino luego que los caminos normales nos cierran el paso (adultos mayores, desempleados personas mayores de 40 años, personas con hoja de delincuencia manchada, personas con crédito con mancha, entre otras).

A veces emprendemos por decisión propia, cuando queremos liberar nuestro tiempo para atender objetivos personales como la educación de hijos, la perpetuidad de la historia de la familia, o cuando creemos que nuestro emprendimiento genera un bien a la sociedad. En otras ocasiones, emprendemos porque no existe ninguna otra opción, debemos emprender ante una inminente crisis.

Sea cual sea su motivo, el crear un camino cuando no lo hay, es una habilidad del ser humano que a veces se encuentra dormida, y nace, crece y se desarrolla de manera impensada cuando el camino que estaba deja de estar.

Los ombligos del emprendimiento

Todos los seres humanos tenemos la capacidad de emprender. La portamos en una valija personal llamada ¨potencial emprendedor¨; dicho potencial nace al menos de tres ombligos.

  • Emprendiendo por necesidad

El más común es la necesidad, cuando no tenemos ninguna otra opción, quitamos las excusas que limitan dicho potencial, y es por los hijos, por la deuda que tengo, por la circunstancia compleja, ante una eventualidad o un escenario incierto que se emprende. Y sin saber que podíamos, podemos. Muchas veces el inicio se denomina ¨autoempleo¨. Es la ausencia de estabilidad, o el riesgo inminente, o la falta de opciones, la que hace emprender por necesidad. Este es el ombligo que lleva el ADN de un emprendedor. Con todas las etapas que se quieren quitar en la mayoría de entidades de emprendimiento millenial, de valle de muerte, esfuerzo, incertidumbre y repetición de lo tradicional.

  • Emprendiendo por sucesión

Otro  de los ombligos que justifica emprender, es la necesidad de continuar el legado de la familia. Es cuando la vida nos pone en sucesión emprendedora, siguiendo el camino que nuestros padres crearon, en donde a veces tenemos escolaridad y en ocasiones no, pero crecemos viendo a nuestros progenitores o familiares desarrollando una actividad que ahora nos toca continuar. Este es el mundo de las empresas familiares, llamadas en Colombia ¨famiempresas¨. Y, parafraseando a Fabián Dobles: “¿Quién no tuvo un abuelo que, alguna vez, fue dueño de su vida y de sus propias cosas?” (El sitio de las abras).

Son las empresas familiares las que dieron un enorme crecimiento en Latinoamérica por al menos tres generaciones. Y es esa tercera generación que escasamente logra llegar a una cuarta generación, sin tener un cambio que modifique la visión original. Hoy en día dichas empresas han cambiado su forma original, o bien han sido vendidas a personas externas a las familias originales.

  • Emprendiendo por oportunidad

Y el nuevo ombligo, disrruptivo, que renace, es que presentan los ¨millennials¨, que iniciaron las personas nacidas en los 90s y que continúan las generaciones posteriores; este ombligo es emprender sin necesidad, sino como una causa de existencia en donde los procesos de innovación pretenden encontrar caminos siempre nuevos, para acumular nuevas experiencias. La propiedad deja de ser un fin, para convertirse en un medio. Si no se tiene se alquila, o se sustituye, o se emprende sin considerarla. Lo contradictorio es que aunque se emprende sin considerar el valle de la muerte, la cultura de los emprendedores por oportunidad no tiene un largo plazo objetivo. E irónicamente, son los grupos interesados en liberar su tiempo, y emprender sus propios sistemas desde el inicio.

¿Necesidad u oportunidad?

Algunos creen que el emprendimiento es un fenómeno que se da en dos vías, necesidad y oportunidad; cada vez más se observan procesos en los que se dividen éstas dos audiencias: la primera con más edad y quizás menos recursos, mostrando un emprendimiento tradicional; la segunda más joven y con una idea innovadora, con una intención más tecnológica, menos artesanal y ubicando desde el inicio mercados internacionales.

¿Cuál es la mejor? Todas. El emprender es un derecho universal; puede el rico y el pobre, el migrante y el local, el hombre y la mujer, el loco y el erudito, el socialista y el neoliberal, el formal y el informal, el agricultor y el ejecutivo el científico y el historiador, la maestra y sus alumnos, la joven y la adulta mayor. Y lo sano es que en un ecosistema existan todo tipo de actores y puedan crecer de las maneras que  deseen.

Algunos emprenden desde lo que les gusta, otros desde lo que ven que necesita el mundo, otros desde lo que hacen bien, y otros desde lo que genera rentabilidad. Hay emprendimientos desde cualquier área y condición humana. Cuando se emprende, se entiende que se va por un camino que tiene altos y bajos, rectas y curvas, charcos y pastos, sombras y sol.

Lo que no parece conveniente es dirigir los recursos de una política a fomentar solamente emprendimientos disrruptivos. Con los recursos públicos se deben generar políticas robustas que permitan a todos los actores accesar de igual manera la oportunidad de crecer de la forma en que deseen.

En CEi creemos que el emprendimiento, y la generación de pequeñas y medianas empresas, que contemplen los aspectos sociales y ambientales es una manera de generar crecimiento económico, a la vez que los recursos se pueden distribuir de maneras más equitativas.

Sabemos que el crecimiento no solamente puede ser económico o basado en el tamaño del negocio o la operación. También se puede emprender y tener negocios rentables haciendo crecer los aspectos cualitativos como la estrategia, la formalidad o el modelo de negocio.

Hoy en día se observa un énfasis en Latinoamérica en replicar teoría del emprendimiento de otras regiones. Es interesante observar como distintos actores como especialistas y coaches, tratan de convencer sobre modelos de desarrollo de otras regiones que a su vez fueron desarrollados por migrantes. Y hay especial atención por modelos disrruptivos y emprendimientos dinámicos y de base tecnológica.  Las escuelas de negocios usan los mismos casos de países desarrollados, los fondos disponibles en los gobiernos son utilizados para tratar de obtener los mismos resultados en cada país. La Banca tiene una mirada que evita el riesgo, la inversión privada busca rentabilidad en bolsa, las entidades de gobierno que tienen relación secundaria con el emprendedor aplican restricciones altas a los emprendedores en sus etapas de inicio. Así, hoy en día, es más factible que un emprendedor encuentre facilidades si el motivo de su emprendimiento se aleja de la cultura o de lo tradicional y se desarrolla en áreas como tecnología aplicada, ciencia o innovación de tipo disrruptivo. Y hay como una moda ¨cool¨ de igualar oferta, estandarizar calidad, homogenizar estrategias. Y pierde el turismo, cuando luego de pagar miles de euros o dólares, encuentra las mismas cosas que pudo haber encontrado en su lugar de origen. Pero pierden nuestras nuevas generaciones, que no pueden disfrutar de las expresiones autóctonas, precisamente por la preferencia que hay hacia lo que no es tradicional.

Aún así, los emprendedores sin acceso al crédito, a la formación profesional o a la incubación o aceleración encuentran formas de salir adelante. Como bien decían nuestros abuelos ¨Anclo mi carreta a la estrella que más brilla, y camino con esfuerzo por el camino”. Si el camino está duro, fijo mi mirada en la estrella y sigo adelante, el camino mejora cuando me pongo en movimiento. Los italianos que colonizaron San Vito decían ¨memento semper audere¨, cuando tengo miedo, me atrevo más.  Y esa familia agricultora, esa empresa pequeña, ese funcionario público pensionado o ese educador rural; siempre encuentran, como nuestros abuelos caminos para seguir, o abras para emprender.

Hemos olvidado que el sistema de la persona emprendedora no actúa solo en nuestra sociedad, necesita que la sociedad le dé sostenibilidad con sus compras. Si ud tiene emprendedores cerca, no les critique: apóyelos con sus compras; no les pida descuento, ni regalías, haga que puedan continuar con su sistema, hágales crecer con su recomendación, déle “Me gusta” a sus páginas y publicaciones; prefiérales cuando deba comprar, lleve sus productos como obsequios fuera del país, decore su casa, oficina u espacio con sus artesanías, haga publicaciones con sus productos y servicios en sus redes para que otros conozcan; hable bien de ellos, haga que sus regalos de cumpleaños, retiro, pensión, Navidad, o días festivos sean hechos por empendedores. Haga que sus hijos vean el ejemplo para que también lo repliquen. Separe parte de su presupuesto y haga compras solidarias a emprendedores. Prefiera los helados de palillo, que los que tienen sobreempaque plástico rotulado de un uso. Cómprele directo a un agricultor, alquile esas cabinas que le dan estabilidad a esa familia. Prefiera ese catering service pequeño; córtese el cabello en el negocio del barrio. Busque el sastre, al panadero, a la tienda pequeña y premie su esfuerzo con su compra sostenida. Con sus compras a las micro y pequeñas empresas se provoca un efecto multiplicador que mueve la economía. Y si usted tiene en marcha su potencial emprendedor, recuerde las palabras de don Fabián, “El padre y los hijos ampliando el abra, que era ampliarse a sí mismos, prolongándose como si fueran semillas, en la tierra.¨

 

¡Larga vida a las personas emprendedoras!

Por |2019-07-01T16:40:23-06:00julio 1, 2019|Categorías: Artículos, Emprendimiento e innovación|

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