El informe QS University Ranking 2015 resalta que América Latina ha dado pasos sustanciales en términos de acceso a las instituciones de educación superior, así como remarca el aislamiento y el gran pendiente de proyección internacional de las universidades latinoamericanas.
Así como América Latina actualmente cuenta con algunos de los sistemas más inclusivos del mundo, es llamativo ante la integración económica, política y cultural que vive la sociedad actual, el aislamiento de los sistemas de educación superior.
De acuerdo a datos provistos por la UNESCO, el número de inscripciones en   instituciones de educación superior cada 100.000 habitantes creció de un promedio regional de 500 en los años setenta a más de 3.000 en 2012.
De hecho, tres de los cinco países con la más alta proporción en este último año fueron latinoamericanos (Puerto Rico, Argentina y Chile). Brasil y México, las economías más grandes de la región, también han realizado grandes progresos en este sentido, aunque aún se ubican por debajo del promedio regional.
Sin embargo, el Reporte 2015 de QS plantea que este buen desempeño en términos de inclusión no se ve acompañado por la necesaria proyección internacional. Salvo excepciones, las universidades latinoamericanas suelen desarrollar sus actividades educativas y de investigación desde un virtual aislamiento del resto del mundo.
En este caso, los datos de la UNESCO muestran que el ratio de movilidad estudiantil entrante de América Latina cayó de un promedio de 2.0 en el año 2000 a menos de 1.5 en 2012. Una evolución similar se observa en relación a ratio de estudiantes salientes. Estos resultados ubican a la región entre las más rezagadas en este aspecto.
La internacionalización continúa siendo un desafío para la educación superior de América Latina, y esto se ve reflejado en los rankings publicados por QS y otras organizaciones. Como indica Martin Juno, Analista Senior de la Unidad de Inteligencia de QS:
“Caso emblemático es el de Brasil, que a pesar del progreso en los últimos tiempos no cuenta con ninguna institución entre las 300 mejores en términos de internacionalización en la última edición del QS World University Rankings“.
 Este relativamente bajo nivel de apertura al mundo tiene consecuencias en términos de investigación científica, con un nivel de productividad e impacto que aún se encuentran retrasados con respecto a los estándares mundiales.
Uno de los aspectos positivos de los rankings, especialmente en regiones en desarrollo, es que ayudan a detectar a aquellas instituciones de excelencia que previamente pasaban desapercibidas fuera de las fronteras nacionales.
QS, con la publicación anual del ranking latinoamericano, busca estimular una sana competencia entre las universidades para sobresalir y lograr una mayor visibilidad y la inclusión en el informe 2015-2016 de la Universidad para la Cooperación Internacional (UCI) es un reconocimiento al liderazgo de la universidad en el campo de la internacionalización.
Más del 75% de los programas de UCI son programas internacionales o latinoamericanos, con más de un 50% de sus estudiantes activos corresponden a matriculados de 38 países de 3 continentes (no costarricenses), lo que la convierte en una de las universidades más internacionales de la región latinoamericana.
El afianzamiento de los lazos internacionales es, sin dudas, la asignatura pendiente de la mayor parte de las instituciones latinoamericanas, y es el camino a seguir para estimular la innovación educativa, incrementar el impacto de las actividades de investigación y contribuir aún más al desarrollo socio-económico.
El inusitado flujo de conocimiento, las formas de comunicación, la interrelación entre naciones, instituciones y personas, la creación y proliferación de redes, el transporte y la movilidad de los factores generadores de conocimiento y los múltiples actores vinculados con las universidades en la región, son factores que no solo favorecen la internacionalización, sino que crean vínculos estrechos con la globalización.