Llegado el mes de diciembre nos invade la tentación de evaluar nuestro desempeño durante los últimos 12 meses, y proponernos nuevas metas para el próximo año, en muchos casos es una costumbre arraigada.

Se formulan metas para el año venidero, a veces sin considerar el camino a seguir para lograr el objetivo, en otras ocasiones ni siquiera se documenta, y tan pronto se cae de nuevo en la rutina se olvidan los propósitos del año nuevo.

Terminado el año volvemos a iniciar con el círculo vicioso, y es probable que terminemos reciclando alguno o varios de los propósitos del presente año.

¿Será esto provechoso? ¿Es una buena herramienta útil para gestionar nuestras vidas? ¿Qué requerimos para comprometernos con nosotros mismos en nuestro desarrollo?

El primer rol que asumimos desde nuestro nacimiento es el de seres humanos, y sin siquiera tener la oportunidad de considerarlo entramos en una espiral de cambio constante, en la que queramos o no nos veremos forzados a evolucionar.

El tiempo no detendrá su marcha e iremos quemando calendarios, por fortuna al obtener la madurez necesaria obtendremos la independencia requerida para ejercer como individuos, y asumir la responsabilidad de gestionar nuestras vidas.

Es inviable mantenernos sin mayores cambios durante nuestras vidas, la misma vida nos empuja a tomar decisiones.

  • ¿Qué resultados quiero alcanzar el próximo año?
  • ¿Cómo puedo mejorar mi salud?
  • ¿Cuál será nuestra próxima meta?
  • ¿Dónde me visualizo en cinco años?
  • ¿Cómo puedo mejorar mis ingresos?
  • ¿Cómo puede mejorar mis relaciones con la gente que me rodea?
  • ¿Qué puedo hacer para mejorar mis condiciones de empleabilidad?

Todas las anteriores son dudas a las que nos enfrentamos recurrentemente durante nuestra existencia, y para darle respuesta de forma estructurada una buena herramienta puede ser un plan de desarrollo personal.

Comúnmente escuchamos de las virtudes de la planificación para el éxito en diferentes campos, los mismos principios son válidos para gestionar nuestras vidas. Si renunciamos a planificar nuestras vidas estaremos renunciando a la oportunidad de forjar nuestro propio destino.

Por lo tanto, resulta necesario diferenciar las metas de fin de año de un plan de desarrollo personal. En primer lugar, un plazo de 12 meses representa un período muy corto para cambios significativos, y un plan de desarrollo personal debe estar debidamente documentado, y con una asignación de recursos realista, se debe considerar el tiempo estamos dispuestos a invertir en los objetivos identificados, así como los recursos financieros con los que contamos para cada una de las metas.

Al desarrollar planes de desarrollo personal estamos pensando en horizontes de tiempo de 3 a 5 años, por lo tanto, es necesario que seamos perseverante y pacientes, para lograr los cambios a los que aspiramos debemos ir paso a paso. No debemos sucumbir antes la tentación de la inmediatez.

Un plan de desarrollo personal debe ponerse en blanco y negro, de forma que pueda ser utilizado como una herramienta de gestión. Idealmente debe contar con metas intermedias que nos permitan darle seguimiento al mismo. Cada cierto período se debe evaluar el avance hacia el logro de los objetivos, y si se identifica que un objetivo se quedó corto es posible revisar la meta hacia una más ambiciosa. Tampoco debemos frustrarnos si no logramos el avance necesario en uno de los objetivos, debe analizarse si la meta planteada sigue siendo válida, o si es necesario replantearla.

Otro detalle de los planes de desarrollo personal no menos importante, es la necesidad de identificar las actividades que nos conducirán hacia la meta, no es tan simple como establecerse la meta de alcanzar un ascenso en el trabajo, en el plan de desarrollo personal debemos identificar las acciones que nos permitirán ser candidatos a considerar para un ascenso.

Como líderes debemos empoderarnos de nuestro proceso de desarrollo. No debemos aceptar el destino como una mano de cartas, cada uno de nosotros tiene la facultada de elegir hasta donde queremos llegar.

Bibliografía

Rizo, Mario. “El Engaño De Los Propósitos De Año Nuevo.” Forbes México. Forbes, 2 Jan. 2014. Web. 12 Jan. 2017.

Portalatín, Beatriz G., and Collado Pedcarnicero00. “Cómo Cumplir Los Buenos Propósitos De Año Nuevo.” El Mundo. El Mundo, 03 Jan. 2015. Web. 12 Jan. 2017.

Por Ing. William Ernest Mondol, MAP, PMP
Facilitador del curso Destrezas Gerenciales (Habilidades del Director de Proyectos) en el Programa de Maestría en Administración de Proyectos de la Universidad para la Cooperación Internacional.

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