Por Prof. Bernardo López González

Entre las grandes necesidades de una población creciente, la degradación del ambiente y de los recursos naturales hay un nexo, ya que para satisfacer las necesidades se requiere aumentar la capacidad productiva de los recursos y eso tiene límites.

Es un hecho comprobado, que a mayor presión de la población sobre su entorno, mayor degradación de recursos y en consecuencia menor posibilidad de satisfacer las necesidades básicas. Este círculo vicioso hace peligrar la capacidad del planeta para sostener la calidad de vida de los diferentes grupos humanos que lo habitan.

El desarrollo sostenible se ha propuesto como el mecanismo que puede evitar esta catástrofe, y permitir a las sociedades actuales y futuras mantener y/o elevar su calidad de vida, además de conservar y restaurar los recursos naturales.

Para lograrlo se requiere conciencia, sensibilidad, responsabilidad, cambio de actitudes y políticas ciudadanas, aspectos éticos, culturales y religiosos, así como patrones de consumo y estilos de vida (Enkerlin y otros, 1997, pág. 525).

La siguiente cita, presenta la transición necesaria para llevar las palabras a hechos: “(…) el verdadero reto para alcanzar el desarrollo sostenible es encontrar soluciones y fórmulas que domestiquen su carácter globalizador, esto es, lograr no sólo la conjunción y participación de todos los sectores de una sociedad determinada, sino el compromiso global de todos los grupos sociales que habitan nuestro planeta (…)” (Enkerlin y otros, 1997, pág. 525).

Se puede conocer entonces, la importancia del desarrollo sostenible, los acuerdos y los objetivos, sin embargo esto no es suficiente, ya que corresponde llevar a la práctica lo planteado, y emprender acciones concretas para obtener resultados que beneficien a la economía de los países, a sus habitantes y a su medio ambiente de forma integral.

Por esto, se analizará en esta entrega un modelo de gestión, propuesto para alcanzar el desarrollo sostenible, a efectos de comprender cómo se plantea y en qué consiste. Es necesario aclarar que existen otros modelos o propuestas preparadas por estudiosos del tema.

Además, se busca determinar el aporte que este modelo puede dar, en caso de ser utilizado, para responder a las necesidades que definen la calidad de vida de los habitantes.

Un país en desarrollo es aquel que busca mejorar la calidad de vida de las personas; pero esto no es posible observarlo únicamente en función del crecimiento económico, ya que este es sólo uno de los medios para lograrlo. Si no hay crecimiento, ni mejora en la calidad de vida de las personas, se puede decir que no existe desarrollo (Gallopín, 2003, pág. 28).

Se habla entonces de una restricción, en tres aspectos vitales para mantener las condiciones de calidad de vida y satisfacción de las necesidades en un nivel, que implique igualdad, equidad y un ambiente protegido al mismo tiempo.

Definir un modelo de gestión involucra indicar cuáles son las principales decisiones que se deben tomar, cómo tomarlas y quién lo hace y cuándo se debe hacer.

Los modelos de gestión, permiten observar de diferentes formas el tratamiento de un mismo concepto y cómo con su utilización es posible definir la forma en que las autoridades de un país, pueden realizar acciones concretas en procura del desarrollo sostenible.

De igual forma, sirven para establecer prioridades, hacia las cuales alinear los objetivos prefijados en las reuniones Cumbre y dosificados por cada uno de los Gobiernos, según su realidad.

Quién y cuándo tomar las decisiones, no es posible determinarlo de forma concluyente en este trabajo, sin embargo, cada país define cómo llevar a la realidad los compromisos asumidos, ejecutando acciones de Estado, invitando a la sociedad civil y coadyuvando con las empresas.

En el libro, Ciencia ambiental y desarrollo sostenible (1997), se publican cuatro elementos considerados, como indispensables para lograr el desarrollo sostenible, útiles para orientar la toma de decisiones:

  1. Realizar investigaciones científicas para esclarecer las relaciones entre los hechos y sus causas.
  2. Asegurar que las decisiones políticas y económicas se basen en conocimientos científicos.
  3. Asegurar que el sistema legal e institucional, sean confiables.
  4. Promover que las decisiones de inversión se tomen a largo plazo.

Es claro que a estos elementos se puede sumar la participación de la sociedad civil con roles claros que definan la forma en que políticas de nivel gubernamental se insertan en el quehacer de los ciudadanos, las organizaciones y las empresas.

Modelo de Jacobs y Sadler

Considerado por Claude Villeneuve, en su libro Módulo de educación ambiental y desarrollo sostenible(1998), como un modelo que presenta una perspectiva medioambiental, los investigadores canadienses Peter Jacobs y Barry Sadler, publicaron en 1990, un modelo para el desarrollo sostenible, como un marco de análisis de los políticos y de las inversiones para el desarrollo.

Su propuesta es analizar el desarrollo sostenible como un conjunto de metas procedentes de sistemas de valores y de nociones de política. Estos sistemas se unen en una acción sinérgica, definiendo para cada elemento sus objetivos en toda su amplitud.

Esta forma de gestión basada en conjuntos explica que, como punto de partida, se debe sustituir el clásico modelo de desarrollo, por otro más amplio e integrado de análisis y elección.

El conjunto de elementos que facilita el desarrollo sostenible está integrado por tres subconjuntos compuestos por metas sociales, económicas y medioambientales, que justifican las acciones humanas en procura de lograr el cumplimiento de estos objetivos en el corto o mediano plazo (Villeneuve, 1998, pág. 115).

Las diferentes partes de la sociedad que intervienen, sea gobiernos, ministerios, industrias, o grupos medioambientales, actúan según sus mandatos o sus prioridades. Se puede constatar que se sitúan más o menos lejos de un objetivo de desarrollo sostenible, a medida que responden sólo a objetivos limitados en su respectivo campo de acción.

Para que se logre como resultado el desarrollo sostenible, es necesario que exista un compromiso hacia las prioridades, interactuando entre los elementos que componen los subconjuntos y dentro de cada uno. Es claro que exista una inercia lógica, que se incline a alguno de los componentes, sin embargo esto debe ser tratado con la disciplina de los valores, intereses y la gestión hacia donde se encaminan los objetivos(Villeneuve, 1998, pág. 115).

La prolongación de los sistemas naturales es la llave para la existencia del desarrollo sostenible y esto significa que es una restricción inevitable, dados los límites que poseen los recursos naturales y la capacidad de los ecosistemas, lo cual establece el margen de maniobra, en el que deben manejarse las intervenciones de los seres humanos.

Cuando se sobrepasa la capacidad para mantener los ecosistemas, se obtiene como resultado un desequilibrio e imposibilidad de mantener especies, capacidad de recuperación ecológica y de productividad de recursos.

Claro está, se requiere de conocimiento en las sociedades, para poder hacer una clara interpretación de los límites de su medio ambiente y de las potencialidades que posee para aprovechar las oportunidades que tiene.

Finalmente, en el modelo se considera que cualquier forma de proyecto debe implicar una pérdida neta y nula de los recursos naturales o una ausencia de daños causados al medio ambiente (Villeneuve, 1998, pág. 116).

Este modelo, aporta a los tomadores de decisiones una guía sobre cómo abordar los problemas, priorizando individualmente los asuntos sociales, económicos y medio ambientales y luego encausando a las metas grupales.

Además, subraya la necesidad de que exista conocimiento del entorno y los límites que les caracteriza, para que pueda promoverse el desarrollo sostenible.

¿Qué nos deja esta publicación?

-La satisfacción de las necesidades de los seres humanos no puede ser una premisa insaciable de los países, sin antes ver que hay límites en los recursos que existen para satisfacerlas.

– Por la falta de conciencia sobre la escasez de recursos, la calidad de vida de los habitantes del planeta no es un factor en equilibrio y cada vez son más grandes las brechas entre los que poseen los recursos ideales para vivir y los que viven con lo mínimo.

– Las metas sociales, económicas y medioambientales del planeta no puede verse de forma aislada y su integración es necesaria para así dar su adecuado análisis como metas de un conjunto y no de un sector o país.

– Sin compromiso de la sociedad como un todo, no es posible lograr la preservación de los ecosistemas que a su vez son necesarios para mantener la vida en el planeta, y recuperar los recursos que se consumen.

-El resultado de la ecuación que procura la satisfacción social y económica no debe considerar de forma absoluta  perdida o daño en el medio ambiente y esta no es la realidad del planeta.

Hay otras conclusiones adicionales que pueden presentarse de este enfoque y la riqueza del ejercicio vendrá en la medida que se comprenda que el Desarrollo Sostenible no es sólo una parábola conceptual sino un hecho al cual se le debe dar toda la atención y por el cual se debe actuar en todas las esferas del planeta.

Bibliografía,

Enkerlin, E. C., Cano, G., Garza, R. A. y Vogel, E. (1997). Ciencia ambiental y desarrollo sostenible (M. Á. Castellanos, Ed.) México, D.F.: International Thomson Editores.

Villeneuve, C. (1998). Módulo de educación ambiental y desarrollo sostenible. Madrid, España: Editorial los Libros de la Catarata.