La gestión moderna de las áreas protegidas implica un esfuerzo a nivel ecorregional, incorporando territorios aledaños de amortiguamiento y de conectividad. Los responsables por la administración de áreas protegidas deben asumir el reto de cambiar la gestión de éstas, de forma que sean económica y socialmente competitivas.
En Costa Rica, por ejemplo, el concepto de parque nacional se ha ido sustituyendo por Área de Conservación, siguiendo el modelo establecido hace algunas décadas por UNESCO para las Reservas de Biosfera. Los modelos de corredores biológicos y bosques modelos complementan esta visión, y bajo estos modelos, se abre a los gobiernos y la sociedad civil la magnífica oportunidad de buscar de manera dinámica la integración de las comunidades locales en los procesos de conservación, mediante un desarrollo sostenible de las áreas de amortiguamiento e inclusive en algunos casos del área núcleo de las áreas protegidas.
Estas tendencias responden a la emergencia de un nuevo paradigma que se encuentra en proceso de construcción. Es una de las metas fundamentales que la Universidad para la Cooperación Internacional persigue en un mundo en cambio constante.