1. Introducción

Cuando se habla de la virtualidad inmediatamente se viene a la mente el sin fin de herramientas tecnológicas para comunicarnos con personas que no se encuentran en el mismo lugar, pueden estar en diferentes ciudades, países o inclusive continentes.

Poco a poco y diversas experiencias en el trabajo y el estudio, me han permitido conocer el mundo de la virtualidad de una forma muy distinta a la que yo pensaba. Al principio cuando me hablaban de educación virtual, debo confesar que me parecía absurda la idea de una formación académica de alta calidad y mucho menos me imaginaba que se podría lograr realizar un trabajo grupal.

Hace siete años me incorporé como educadora en una universidad a distancia y fue entonces cuando comprendí las numerosas ventajas que tiene el componente virtual en la educación y todo el trabajo que hay alrededor del estudiante. De esta forma mis temores y dudas sobre la educación virtual se desvanecían y fue entonces cuando decidí involucrarme en estudios de maestría en modalidad virtual.

  1. El reto de la virtualidad: la socialización

Una vez que inicié con la educación virtual, lo primero que destaca es que no era la única persona en el mundo con limitantes de tiempo y distancia. Esta es la primera señal: tengo algo en común con los otros estudiantes, todos optamos por este tipo de modalidad por nuestras limitaciones geográficas, tiempo y tipo de trabajo.

A medida que empiezan los cursos, las plataformas educativas se encargan de promover la socialización entre los estudiantes por medio de foros sociales principalmente y se empieza a interactuar con profesionales de otras disciplinas, con trabajos interesantes, de otros países, culturas y formas de pensar distintas. A pesar de las diferencias todos tenemos otra cosa en común, el tema de la Administración de Proyectos y lograr con éxito la finalización de la maestría.

En la educación presencial los educadores son los grandes protagonistas del proceso enseñanza-aprendizaje; son las personas que se encargan de planificar los contenidos, los recursos, material didáctico, enseñan y evalúan. Sin embargo, en la educación virtual el profesor es una guía para los estudiantes y tiene un alto impacto en el nivel de socialización que se consiga dentro de un curso determinado.

Por ejemplo, hay profesores que se presentan por medio de videos y esto personaliza mucho más el curso pues se materializa la persona, ya no es un texto que describe el perfil del educador, sino que tiene cara, tiene personalidad. Igualmente se utiliza el recurso de las videoconferencias como una excelente opción para interactuar con el profesor y los compañeros de forma sincrónica.

Los medios que utilizan los profesores para desarrollar el curso influye mucho en el aprendizaje y las herramientas de interacción visuales promueven la socialización con la institución, el profesor y el estudiante. De igual forma, cuando el educador propone actividades grupales empuja al estudiante a desarrollarse en el entorno virtual.

El reto de la socialización en una red virtual es difícil pues al final cada persona interactúa a través de un medio y no con sus propias palabras, gestos y personalidad que es lo que consideramos la forma natural de interacción entre seres humanos. Sin embargo, este medio impersonal, llega a ser un enlace entre personas con cosas en común trabajando para alcanzar un objetivo.

  1. ¿Trabajos grupales en espacios virtuales?

En uno de los primeros cursos viene el gran reto: el trabajo grupal, así que todos a formarse en grupos. Yo estaba preocupada, ¿Cómo vamos a hacer un trabajo en grupo con gente que nunca he visto en mi vida y a la que nunca he hablado cara a cara? Lo único que podía conocer de estas personas era lo que estaba publicado en su perfil y lo que leía de ellos.

Bien, tenemos una tarea que hacer y hay que hacerla en equipo: organicémonos y pongámonos de acuerdo. Al principio todos quieren hacer las cosas a su manera, sobre todo, si el perfil de personalidad es muy parecido, pero poco a poco cada uno encuentra su rol dentro del equipo: dirigir, hacer, revisar, dar formato, integrar respuestas, etc.

Recuerdo la primera sesión con mi grupo de trabajo. Por medio del foro de organización acordamos la fecha y hora de nuestra primera reunión virtual. Escuchar las voces de mis compañeros fue una grata sorpresa, eran reales, pero lo mejor es que todos estaban dispuestos a dar lo mejor de sí para completar la tarea encomendada con éxito.

  1. De grupo a equipo

Al pasar los cursos, la confianza entre los miembros ha crecido, hemos aprendido a conocer las habilidades de cada uno y apoyarnos mutuamente. Por ejemplo, por la naturaleza de nuestros trabajos nos toca viajar y cada vez que alguno está fuera con poca accesibilidad, el resto se sacrifica para realizar el trabajo de manera que no afecte el desempeño y al final el crédito es de todos.

Gracias a las habilidades que hemos desarrollado a través de la formación de grupos y elaboración de trabajos grupales, hemos formado un equipo, ya no somos un grupo de personas tratando, somos un grupo de personas haciendo.

A estas alturas, nuestro equipo de trabajo se organiza de manera natural, rápida y puntual. Se asignan las responsabilidades de forma consensuada acorde a la disponibilidad, habilidad y experiencia en el tema, inclusive cada uno aporta alternativas y herramientas para trabajar según sus experiencias y recursos. Hemos acortado la duración de las tareas sin afectar la calidad de los trabajos entregados, somos un equipo virtual de alto rendimiento.

A través de este viaje de las actividades grupales en un entorno virtual, hemos encontrado desafíos como diferencias de horarios o problemas de conexión a internet y estudiantes que se incorporan al equipo base. En éste último, hemos experimentado de todo, desde compañeros que no responden hasta el último día de entrega y otros que se acoplan de manera inmediata a la forma de trabajo del equipo. ¿Cuál es la diferencia? El estudiante que comparte con el resto del equipo el mismo entusiasmo, la misma visión, la motivación por entregar una buena tarea independientemente que su valor sea cuantificable para la nota o no, la responsabilidad del cumplimiento con lo planificado y la honestidad de expresar al resto de los miembros, si puede o no cumplir con su asignación, es el factor diferenciante. También se nos han unido compañeros que aportan ideas diferentes que son refrescantes y aceptadas por lo que cada vez, el equipo mejora sus entregables.

Como todos estamos en situaciones de vida, trabajo y estudio similares, la empatía entre los miembros es casi tangible, así el rol del liderazgo lo hemos rotado entre todos según nuestra disponibilidad semana a semana.

Ahora, no sólo hemos formados un equipo de alto desempeño por nuestras habilidades académicas, sino por el grado de socialización y confianza que hemos desarrollado. Por ejemplo, al principio la comunicación era bastante formal: “Estimada Sol de María, espero que se encuentre bien, le adjunto mis aportes al trabajo…” ahora nuestra comunicación implica un tipo de relación diferente: “Hola Sol!, cómo has estado, ha llovido mucho por allá?…”  Esto refleja que los miembros del equipo muestran preocupación e interés por los otros y solidaridad mutua. Ya no son personas desconocidas y muy probablemente serán personas recordadas cuando alcancemos la meta final.

  1. Conclusiones

Independientemente de la razón por las cuales se formen los equipos virtuales, éstos pueden convertirse, sin lugar a dudas, en equipos de alto desempeño. De mi experiencia comparto la importancia de tener cierto grado de socialización entre los miembros y el hecho que todos compartan la misma meta, cada uno aportando lo mejor de sí, pues se es consciente que si alguno falla y no es apoyado por el resto del equipo, la nota final afectará a todos por igual.

El tema de la virtualidad ya está dentro de las actividades ordinarias de nuestra vida personal y profesional, no se puede negar que en algunos años, esta metodología será la preferida y cada vez será mayor el número de equipos de trabajo virtuales en nuestras organizaciones, dada la facilidad que se tiene de comunicación a nivel global.

En los equipos virtuales hay que recordar siempre que la comunicación es hacia otro ser humano, sólo que usamos un medio diferente para hacerlo. El desempeño que tenga el equipo, aunque depende mucho de las competencias que tenga cada uno, creo que se cimienta en los mismos miembros independientemente de la tarea que se vaya a realizar; no olvidar felicitarnos por el buen trabajo, ser honestos con nuestras limitaciones, aprender a trabajar con personas que se unen y asumir como equipo la responsabilidad y los errores (sin buscar culpables) teniendo siempre presente la meta que se quiere alcanzar.

Las dificultades al inicio son iguales a las que se muestran en equipos presenciales, es decir, el ciclo es el mismo; pero sobrepasar las complicaciones depende de uno mismo y de la autodisciplina que debe venir implícita en los estudiantes que optamos por la modalidad virtual.

Bibliografía

  • La tortuga y la liebre (n.d). Consultado del 04 de marzo 2013, Universidad para la Cooperación Internacional, página web de Recursos Académicos: http://www.ucipfg.com/map/moodle/mod/resource/view.php?id=14851
  • Muñoz, F. (n.d). Los nuevos Galácticos y la final de película. Consultado el 04 de marzo 2013 dehttp://www.ucipfg.com/Repositorio/MAP/MAPD-07/UNIDADES-APRENDIZAJE/UNIDAD_4/Los_Nuevos_Galacticos.pdf

Soria, I (2013). Los equipos de trabajo dispersos o virtuales: Una realidad en nuestros días. Tomado dehttp://blog.inspiringbenefits.com/recursos-humanos/los-equipos-de-trabajo-dispersos-o-virtuales-una-realidad-en-nuestros-dias/